UN TODO ♥ SOLEDADES ♥ LEJANÍAS SIN DISTANCIAS ♥


UN TODO

Llego a ti cada despertar,

te vas de mi

cuando las sombras

con su luz inundan.

El alma en vela

se nutre en tu presencia

divina esencia

que a mi pobre ser elevas.

 

Soy nada, y a veces todo,

y al reflexionar…

se que me has creado,

para ser participe

de tu legado.

Y no se, si he cumplido

mansamente tu mandato,

más sé,

que voy junto a tus pasos,

que eres tu quien me guía,

que eres mi fuente,

el nido ardiente

en que este amor anida.

 

Perdóname,

si notas que errante

 esquivo tu perfil,

es mi humana esencia,

y olvido, el principio y fin…

Y  luego al despertar

de un sueño navegante,

me veo en tu mirada

y todo es claro, diáfano,

y me agiganto

en mi egoísmo…, en tus manos.

 

Es un tanto racional,  traslucido,

que solo sabe darse

en vorágine

del carrusel de existir.

Llego a ti en cada amanecer,

y TU quedas por siempre

 en mi cuando las estrellas

iluminan alboradas..

María del Carmen Menéndez García

 

 

 

 

 

 

 

una rosa…, y su vitamina ♥ SOLEDADES (LEJANÍAS SIN DISTANCIA)

  • una rosa…, y su vitamina

 

La rosa quedo sobre el teclado,

muy blanca, en apenados pétalos

conserva el perfume de tiempo…

no encuentra la música en ecos.

Ojea entre versos mal escritos,

tan sólo percibe entre sus manos

aquello que el afecto le ha bordado.

 

Con hilos de oro en su diagrama

la rosa tristemente dice…, nada…

se hunde en el desierto del olvido

bucea sus recuerdos más queridos

no haya resabios en vana búsqueda,

la rosa se marchita en madrugadas.

 

Las espinas atizan su existencia

reabren cada huella de esperanza,

las lágrimas, le pintan esmeraldas

en ajada mirada que la rosa cultiva.

Las notas una a una se entrelazan

conjugan los verbos exaltados,

la rosa se mece en el teclado,

y hálito de paz abraza a su esencia.

 

La rosa quieta, se eleva del teclado,

en esa su porfía por rozar un sueño,

sus pétalos perfume de ambrosía

le otorgan a su lágrima sereno vuelo.

Aguarda silenciosa, vorágine de rimas

le arropan, retoña la rosa, si tú estás…

 

María del Carmen Menéndez García

 

2011

 

A TU ENCUENTRO *** MACARENA *** UNA VEZ VIVÍ ***

A tu encuentro (minutos robados…al tiempo)

Se parece a un rito, a un rezo, a encuentro maravillado. Prepara a su corazón con horas de antelación, y al amanecer ya imagina la travesía. Despliega sus alas y pide al timonel que guie el trayecto. Llega, pues el alma llega, cuando se propone un rumbo, oasis de calma y sosiego. No niega que más de una vez ha sido causa de una lágrima…, la travesía…


No le importan las estaciones, no mide los tiempos, a veces no respeta horarios, y puede que se confunda su desmesura, con egoísmo, y sonría, ¿egoísta su alma? que solo sabe darse y suele olvidarse de sí misma por esa manía de insondable anhelo.


Hoy ya fue, se dice, más mañana, ante la primera luz del día, el Timonel… la tomará de su mano, y en mágico despegue, entre silencios, reverdeciendo vida, arribará a los brazos de la esperanza, como cada día, a la hora exacta…

María del Carmen Menéndez García






07/10/2011

MACARENA

JMJ 2011 *** MACARENA *** UNA VEZ VIVÍ ***

JMJ  2011 – MADRID
La Jornada Mundial de la Juventud, nos deja un mensaje pleno de esperanza. Millones de almas ataviadas de Luz por el AMOR. Echando por tierra comentarios agoreros, actitudes provocativas empeñadas en ensombrecer una fiesta del catolicismo, en su más firme raíz, la juventud, venida de todos los sitios del mundo, peregrinando con cánticos de alabanza, prometedores de un futuro enraizado en la fe.
Ellos son la simiente del mañana, dieron muestras cabales de su fortaleza, su convicción con humildad, respeto, embeleso y emoción. Un Santo Padre, también emocionado, expuso claramente sus mensajes, sin titubear, se lleva consigo y deja en cada pupila, en cada corazón, una llama encendida que nadie podrá extinguir, el amor a Dios. EL ETERNO AMOR.
María del Carmen

MACARENA

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ *** 19 DE MARZO *** MACARENA

José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer
Hoy, celebra la Iglesia la solemnidad de San José, el esposo de María. Es como un paréntesis alegre dentro de la austeridad de la Cuaresma. Pero la alegría de esta fiesta no es un obstáculo para continuar avanzando en el camino de conversión, propio del tiempo cuaresmal.

Bueno es aquel que, elevando su mirada, hace esfuerzos para que la propia vida se acomode al plan de Dios. Y es bueno aquel que, mirando a los otros, procura interpretar siempre en buen sentido todas las acciones que realizan y salvar la buena fama. En los dos aspectos de bondad, se nos presenta a San José en el Evangelio de hoy.

Dios tiene sobre cada uno de nosotros un plan de amor, ya que «Dios es amor» (1Jn 4,8). Pero la dureza de la vida hace que algunas veces no lo sepamos descubrir. Lógicamente, nos quejamos y nos resistimos a aceptar las cruces.

No le debió ser fácil a San José ver que María «antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo» (Mt 1,18). Se había propuesto deshacer el acuerdo matrimonial, pero «en secreto» (Mt 1,19). Y a la vez, «cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños» (Mt 1,20), revelándole que él tenía que ser el padre legal del Niño, lo aceptó inmediatamente «y tomó consigo a su mujer» (Mt 1,24).

La Cuaresma es una buena ocasión para descubrir qué espera Dios de nosotros, y reforzar nuestro deseo de llevarlo a la práctica. Pidamos al buen Dios «por intercesión del Esposo de María», como diremos en la colecta de la misa, que avancemos en nuestro camino de conversión imitando a San José en la aceptación de la voluntad de Dios y en el ejercicio de la caridad con el prójimo. A la vez, tengamos presente que «toda la Iglesia santa está endeudada con la Virgen Madre, ya que por Ella recibió a Cristo, así también, después de Ella, San José es el más digno de nuestro agradecimiento y reverencia» (San Bernardino de Siena).

Comentario: Mons. Ramón MALLA i Call Obispo Emérito de Lleida (Lleida, España)

MACARENA

SALMO 39 *** UNA VEZ VIVÍ *** MACARENA ***

SALMO 39

Yo me dije: vigilaré mi proceder,
para que no se me vaya la lengua;
guardé silencio resignado,
no hablé con ligereza.

Pero mi herida empeoró, y el corazón
me ardía por dentro; pensándolo,
me requemaba, hasta que solté la lengua.

Señor, dame a conocer mi fin
y cual es la medida de mis años,
para que comprenda lo caduco que soy.

Me concediste un palmo de vida,
mis días son nada ante ti;
el hombre no dura más que un soplo,
el hombre pasa como pura sombra,
por un soplo se afana,
atesora sin saber para quién.

Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda?

Tú eres mi confianza.

Líbrame de mis iniquidades.

Aparta de mí los golpes,
escarmientas al hombre castigando su culpa.

Escucha, Señor, mi oración, haz caso mis gritos,
no seas sordo a mi llanto: porque soy huesped tuyo,
forastero como mis padres.

Aplácate, dame respiro, antes que pase y no exista.

Del Libro de los Salmos.
Maricarmen
MACARENA