SALMO 39 *** UNA VEZ VIVÍ *** MACARENA ***

SALMO 39

Yo me dije: vigilaré mi proceder,
para que no se me vaya la lengua;
guardé silencio resignado,
no hablé con ligereza.

Pero mi herida empeoró, y el corazón
me ardía por dentro; pensándolo,
me requemaba, hasta que solté la lengua.

Señor, dame a conocer mi fin
y cual es la medida de mis años,
para que comprenda lo caduco que soy.

Me concediste un palmo de vida,
mis días son nada ante ti;
el hombre no dura más que un soplo,
el hombre pasa como pura sombra,
por un soplo se afana,
atesora sin saber para quién.

Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda?

Tú eres mi confianza.

Líbrame de mis iniquidades.

Aparta de mí los golpes,
escarmientas al hombre castigando su culpa.

Escucha, Señor, mi oración, haz caso mis gritos,
no seas sordo a mi llanto: porque soy huesped tuyo,
forastero como mis padres.

Aplácate, dame respiro, antes que pase y no exista.

Del Libro de los Salmos.
Maricarmen
MACARENA