DULCE SEÑORA *** UNA VEZ VIVÍ *** MACARENA ***

DULCE SEÑORA


Veo en tu mirar un jardín de pureza,
una pena muy honda, grandeza y paz.
Veo en tus manos abiertas rayos de luz,
esperanza plena, celestial emblema.
Cuando lágrimas ruedan, Virgen de Amor,
son perlas engarzadas, pétalos de preciosa esencia,
las tomo en las mías, y brotan ternuras
que te nombran dulce Reina. Dios te Salve María…
de gracias plena, inmortal herencia.
Quisiera ser digna, de tu casta entrega,
seguir por sus Huellas. Santa María…
desgrana el rezo, Madre de Dios, ruega al Amor.
Arrobada en la espera de infinito tiempo,
te llevo, te veo, acaricio la dicha
de llevarte en mí, etérea oración,
                                         ahora y en la hora, de partir


María del Carmen Menéndez García


MACARENA

mariposas quietas *** MACARENA *** UNA VEZ VIVÍ ***

mariposas quietas
Mis manos se pliegan en regazo,
las mismas que derriban la distancia,
invisibles en sus alas aguerridas,
con el poderío simple, de saberse francas.
Mis manos mariposas asustadas,
cuenco dónde anidan lágrimas
y, aquella, recuerdas su osadía,
se asomaba tardía en mis pupilas
queriendo ser poema, y tú le diste vida…
Mis manos al amparo de las tuyas,
aprendieron a cincelar el alma
pintando de arco de iris el presente,
sabiendo lo efímero del mañana.
Mis manos son espera…, esperanza…
son todo y sin ti, ya ves, son nada,
son sólo dos diademas contenidas,
que se unen en rezo, sublime nostalgia.

María del Carmen Menéndez García

enero de 2011


MACARENA

DULCE AMISTAD *** UNA VEZ VIVÍ *** MACARENA

DULCE AMISTAD
Que bien me hace quererte
y que la noche se despida
con tu nombre en mi silencio,
y que la aurora me despierte
con tu mirada en mis sueños.

Que bien me hace cuidarte
que nada te roce y dañe
es siempre mi tenaz anhelo,
que nada amargue el sendero,
saberte feliz, es mi consuelo.

Que bien me hace pensarte,
es el pensamiento mas noble
entre algodones arropado,
en límpida naciente nube
que navegue hacia tu oriente.

Que bien me hace abrazarte,
pero no llegan mis brazos…
es el alma que se expande
y se abriga en tu regazo
dulce nido que acuna y protege.

¡Qué bien me hace…, tú afecto!

María del Carmen Menéndez García





MACARENA