19 DE MARZO *** DÍA DEL PADRE *** SAN JOSÉ *** EMMA – MARGARITA *** UNA VEZ VIVÍ *** MACARENA

EL DESPERTAR DE JOSÉ
Por
Un despertar de párpados confusos
asolan a José,
carpintero del tronco de David.
Aguas turbias, espesas de recelos,
inundan sus raíces.
Sobre la espalda el peso de la niebla
le impulsa hacia la noche.
En su pecho aletean
palomas indecisas sin cobijo.
Por sus dedos incólumes
se derrocha la miel del panal virgen.
Ahogan su garganta
arpegios de dormidas primaveras.
Le emociona mirar tus ojos bellos,
el cintillo granate de tus labios
de lozanía cándida.
Se extravía su mente.
¿Cómo vivir o huir de aquella sombra
instalada en tu albura?
¿Cómo romper el muro, el hermetismo?
¿Acaso es el retoño de su tronco
tornasolado azahar en tu vidriera?
Los Libros lo atestiguan,
le perturba un conjuro de reflejos,
de sublimes fulgores.
Un vendaval sagrado le interroga.

Noticias de la luz
pueblan de resplandores sus contrarios,
calman su alborotado amargo mar.
La voz canta el misterio que se esconde
tras la puerta sellada.
Un bálsamo mirífico
solaza con ternura sus arterias.
Amantes golondrinas
arrancan los punzantes desvaríos.
Inmerso en el espacio luminoso
despeja sus incógnitas,
llena el cuenco vacío de sus manos
con el calor del nido.

MACARENA

"TRATADO DE LA VERDADERA DEVOCIÓN" *** MACARENA

Por este medio quiero informar que el día 19 de mayo falleció la Hna. Nélida Boyé, a los 88 años de edad. La Hna. Nélida ha sido fundadora de la Legión de María en la diócesis de San Isidro hace 53 años junto con el Siervo de Dios Alfonso Lambe. Al ingresar a la Legiòn tuvo el privilegio de visitar Dublin y conocer personalmente al Hno. Frank Duff. Su entrega al servicio de la Iglesia Diocesana de San Isidro, en las filas de la Legión, se ha resumido siempre en el “Si” incondicional de María, la Esclava del Señor.

Ha fundado Praesidia en Parroquias, capillas y centros misionales. Extendió la Legión a través de innumerables PPCa lo largo y ancho del país: Chaco, Corrientes, Neuquen, Rio Negro, San Antonio de Areco, por citar algunos lugares donde fundó y animó al apostolado laico de santidad que propone la Legión como sistema de Vida. Fue enviada por el Concillum, para encabezar la extension de la Legion en la Rep. de Chile (islas de chiloe) en el año 1988, y en la cual participo un grupo de legionarios argentinos. Ocupó el cargo de la Presidencia, Vicepresidenta y Secretaria en distintos períodos del “Comitium María Esclava del Señor” y también en el Senatus Virgo Fidelis de Buenos Aires. Hasta los momentos en que su salud le permitió, continuó ejerciendo su labor como presidenta del Praesidium “María Rosa Mística” que dirigía en su casa y a su vez formando a legionarios en el espíritu del apostolado laico. Su devoción filial a María y al Señor en la Eucaristía, y al rezo diario del Santo Rosario, dejan en nuestras mentes y corazones la huella de que es posible ser Santos.

Quienes tuvimos el privilegio de acompañarla en estos últimos días, sabemos que ya forma parte de la gran Legión Celestial y en sus últimos momentos prometió interceder y rezar por quienes todavía continuamos esta peregrinación a la casa del Padre. En la noche del lunes 17/5 a las 22.30 hs aproximadamente, el Padre Fernando Crevatin (ex legionario juvenil y ahora sacerdote), le celebrò la Santa Misa, le suministro la Unción de los enfermos y le entonó el himno legionario y canciones marianas.

Su velatorio fue en la Parroquia de Olivos: “Natividad de la Virgen”, se armó el altar legionario, la Misa fue concelebrada por. Monseñor Jorge Garralda, Padre Luis Montenegro, Padre Fernando Crevatin, y Diacono permanente Carlos Fernández.

(Se adjunta en imagen: Foto de su último cumpleaños el día 4/3/2010)

saludos cordiales

José Luis López

Presidente

COMITIUM:  MARIA ESCLAVA DEL SEÑOR

SAN ISIDRO

María del Carmen                                                              MACARENA

CONCEPTOS…TE INVITO…*** MACARENA *** UNA VEZ VIVÍ ***

Si, quiero ser!

Dios nos ha elegido para servir a María, quién es sin duda nuestro Norte y guía. Tenemos la dicha de amarle, que sea nuestra fuerza, nuestro manantial de fe, para así poder de beber a los necesitados de amor.
El acto de consagración, renovado, sincero, nos une y afianza en nuestro apostolado, repetir, jaculatorias que le invoquen , la misa, la comunión, actos de piedad, el Santo Rosario, cada misterio nos enseña el más sublime acto de redención de Jesús, en cada cuenta simbolizan sus perlas en lágrimas de dolor por su amado Hijo.
Nada es suficiente para acrecentar nuestra devoción hacia Ella. Si logramos, ser copias fieles de su bondad, humildad, la Legión de María se verá representada por legionarios concientes de la importante misión que encaran.
Y sólo así, se podrá decir en plena convicción “Soy todo tuyo, Reina y Madre mía, y cuanto tengo tuyo es”

(Conceptos propios)

Maricarmen Menéndez García

Manual de la Legión de María

MACARENA

NO JUZGAR *** MACARENA *** UNA VEZ VIVÍ

Punto 21- ABSTENGASE EL LEGIONARIO DE JUZGAR A NADIE


Los buenos modales, el respeto hacia el otro, debemos llevarlos grabados en nuestro espíritu legionario. No debemos juzgar ni criticar, no pretender imponer nuestro modo de pensar priorizando nuestras ideas, no es compatible con nuestro apostolado.
Ser abierto, humilde, y saber escuchar, es Dios quién ve en los corazones, y sabe discernir todo en su justo valor.
No Juzgar a quienes carecen de elemental preparación, ni a quienes hacen ostentación de riquezas, lejos de criticar nos detendremos a reflexionar sobre la posibilidad de lograr un cambio en ellos.
Nuestro apostolado es guiado por la Virgen, Nuestra Reina, debemos contemplar su humildad, y dejarnos llevar por su amor, ofreciendo amor, sin juzgar, ni criticar, como Ella lo haría.


(Resumen lectura: del Manual de la Legión de María)


Maricarmen









MACARENA

HUELLAS LEGIONARIAS *** MACARENA *** UNA VEZ VIVÍ

EL LEGIONARIO VE Y SIRVE EN CADA PERSONA A QUIEN VISITA, A SU SEÑOR JESUCRISTO.

Bajo ninguna circunstancia deben hacerse las visitas por simple compasión. El espíritu de la Legión consta en ver en nuestro hermano a nuestro Señor, en los más necesitados, carentes marginados por la sociedad, es allí donde comienza la ofrenda de servicio.
Nuestra visita debe ser realizada con humildad, y ver en el otro a un ser superior, solo así se nos abrirán las puertas y se puede llegar a entablar lazos de verdadera amistad, para luego cumplir con el objetivo evangelizador.

Recordemos la palabra: “cada vez que lo hicisteis con un hermano mío de esos más humildes, lo hicisteis conmigo (Mt 25,40)”

Humildad y amor, darse con verdadera entrega a semejanza de nuestro Señor.

MACARENA

LEGIONARIOS EN ACCIÓN *** MACARENA ***

Predicad el Evangelio a todas las criaturas

PEREGRINÁTIO PRO CRISTO

Se debe comenzar con los más próximos, para luego continuar en un peregrinar sin límites, llevando la palabra evangelizadora.
Es una meta que facilita el movimiento legionario como peregrinátio pro Cristo.
Los monjes de Occidente encabezaron este modo de misión apostólica.
Inmortalizado por el autor Montalembert, que narra de aquella multitud invencible, que salió de su tierra, su patria y su casa paterna”, y atravesó Europa en los siglos Vl y Vll, reconstruyendo la fe, venida a menos al derrumbarse el Imperio Romano.
Alimentados por una fuerte convicción, la peregrinátio envía a sus legionarios, quienes disponen de tiempo y medios, a lugares apartados, donde desfallece la fe cristina.
Su misión, difícil y delicada, es revelar que Cristo es el Salvador del mundo, tarea que debe ser emprendida por el pueblo de Dios” (Papa Pablo V1)
De ser posible la peregrinátio deberá hacerse en un país diferente.
Es lanzarse al mundo y arriesgarse en alas de la fe, bastan una semana o dos de un provechoso tiempo, y es capaz de lograr cambios en la mentalidad de la Legión. Al ser cabalmente en la práctica de divino apostolado, un ejercito pleno de amor, llevando la palabra a sitios necesitados de Luz. (Cap. 8)

Maricarmen

MACARENA

LA HUMILDAD *** MACARENA*** UNA VEZ VIVÍ ***

La Humildad
Jesús es la humildad encarnada. Perfecto en todas las virtudes, nos enseña en cada momento en cada palabra. Siendo Dios, vivió 30 de sus 33 años en vida oculta, ordinaria, tenido por uno de tantos. Lo extraordinario fue la perfección en que vivió lo ordinario.
También sus 3 años de vida pública son perfecta humildad. En todo hacía, como siempre, la voluntad de su Padre. Nunca buscó llamar la atención sobre sí mismo, sino dar gloria al Padre. Al final murió en la Cruz. Nos dijo: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”.
Jesús repara el daño de Adán que es rebeldía ante Dios y de todo el orgullo posterior. Otros modos de llamar a este veneno: amor propio, egoísmo y soberbia.
Por el orgullo buscamos la superioridad ante los demás. “La soberbia consiste en el desordenado amor de la propia existencia.” – Santo Tomás. La soberbia es la afirmación aberrante del propio yo.
El hombre humilde, cuando localiza algo malo en su vida puede corregirlo, aunque le duela. El soberbio al no aceptar -o no ver- ese defecto, no puede corregirlo y se queda con él. El soberbio no se conoce o se conoce mal.
Los grados de la humildad: 1 – Conocerse, 2 – Aceptarse, 3 – Olvido de sí, 4 – Darse.
1 – CONOCERSE.
Primer paso: conocer la verdad de uno mismo.
Ya los griegos antiguos ponían como una gran meta el aforismo: “Conócete a ti mismo”. La Biblia dice a este respecto que es necesaria la humildad para ser sabios: Donde hay humildad hay sabiduría. Sin humildad no hay conocimiento de sí mismo y, por tanto, falta la sabiduría.
Es difícil conocerse. La soberbia, que siempre está presente dentro del hombre, ensombrece la conciencia, embellece los defectos propios, busca justificaciones a los fallos y a los pecados. No es infrecuente que, ante un hecho, claramente malo, el orgullo se niegue a aceptar que aquella acción haya sido real, y se llega a pensar: “no puedo haberlo hecho”, o bien “no es malo lo que hice”, o incluso “la culpa es de los demás”.
Para superar: examen de conciencia honesto. Para ello: primero pedir luz al Espíritu Santo, y después mirar ordenadamente los hechos vividos, los hábitos o costumbres que se han enraizado más en la propia vida – pereza o laboriosidad, sensualidad o sobriedad, envidia o:
2 – ACEPTARSE.
Una vez se ha conseguido un conocimiento propio más o menos profundo, viene el segundo escalón de la humildad: aceptar la propia realidad. Resulta difícil porque la soberbia se rebela cuando la realidad es fea o defectuosa.
Aceptarse no es lo mismo que resignarse. Si se acepta con humildad un defecto, error, limitación, o pecado, se sabe contra qué luchar y se hace posible la victoria. Ya no se camina a ciegas sino que se conoce al enemigo. Pero si no se acepta la realidad, ocurre como en el caso del enfermo que no quiere reconocer su enfermedad: no podrá curarse. Pero si se reconoce enfermo, se puede cooperar con los médicos para mejorar. Hay defectos que podemos superar y hay límites naturales que debemos saber aceptar.
Dentro de los hábitos o costumbres, a los buenos se les llama virtudes por la fuerza que dan a los buenos deseos; a los malos los llamamos vicios e inclinan al mal con más o menos fuerza, según la profundidad de sus raíces en el actuar humano. Es útil buscar el defecto dominante para poder evitar las peores inclinaciones con más eficacia. También conviene conocer las cualidades mejores que se poseen, no para envanecerse, sino para dar gracias a Dios, ser optimista y desarrollar las buenas tendencias y virtudes.
Es distinto un pecado, de un error o una limitación, y conviene distinguirlos. Un pecado es un acto libre contra la ley de Dios. Si es habitual se convierte en vicio, requiriendo su desarraigo, un tratamiento fuerte y constante. Para borrar un pecado basta con el arrepentimiento y el propósito de enmienda unidos a la absolución sacramental si es un pecado mortal y con acto de contrición si es venial. El vicio en cambio necesita mucha constancia en aplicar el remedio pues tiende a reproducir nuevos pecados.
Los errores son más fáciles de superar porque suelen ser involuntarios. Una vez descubiertos se pone el remedio y las cosas vuelven al cauce de la verdad. Si el defecto es una limitación, no es pecado, como no lo es ser poco inteligente o poco dotado para el arte. Pero sin humildad no se aceptan las propias limitaciones. El que no acepta las propias limitaciones se expone a hacer el ridículo, por ejemplo, hablando de lo que no sabe o alardeando de lo que no tiene.
Vive según tu conciencia o acabarás pensando como vives. Es decir, si tu vida no es fiel a tu propia conciencia, acabarás cegando tu conciencia con teorías justificadoras.
3 – OLVIDO DE SÍ.
El orgullo y la soberbia llevan a que el pensamiento y la imaginación giren en torno al propio yo. Muy pocos llegan a este nivel. La mayoría de la gente vive pensando en sí mismo, “dándole vuelta” a sus problemas. El pensar demasiado en uno mismo es compatible con saberse poca cosa, ya que el problema consiste en que se encuentra un cierto gusto incluso en la lamentación de los propios problemas. Parece imposible, pero se puede dar un goce en estar tristes, pero no es por la tristeza misma sino por pensar en sí mismo, en llamar la atención.
El olvido de sí no es lo mismo que indiferencia ante los problemas. Se trata más bien de superar el pensar demasiado en uno mismo. En la medida en que se consigue el olvido de sí, se consigue también la paz y alegría. Es lógico que sea así, pues la mayoría de las preocupaciones provienen de conceder demasiada importancia a los problemas, tanto cuando son reales como cuando son imaginarios.
El que consigue el olvido de sí está en el polo opuesto del egoísta, que continuamente esta pendiente de lo que le gusta o le disgusta. Se puede decir que ha conseguido un grado aceptable de humildad. El olvido de sí conduce a un santo abandono que consiste en una despreocupación responsable. Las cosas que ocurren -tristes o alegres- ya no preocupan, solo ocupan.
4 – DARSE.
Este es el grado más alto de la humildad, porque más que superar cosas malas se trata de vivir la caridad, es decir, vivir de amor. Si se han ido subiendo los escalones anteriores, ha mejorado el conocimiento propio, la aceptación de la realidad y la superación del yo como eje de todos los pensamientos e imaginaciones. Si se mata el egoísmo se puede vivir el amor, porque o el amor mata al egoísmo o el egoísmo mata al amor.
En este nivel la humildad y la caridad llevan una a la otra. Una persona humilde al librarse de las alucinaciones de la soberbia ya es capaz de querer a los demás por sí mismos, y no sólo por el provecho que pueda extraer del trato con ellos.
Cuando la humildad llega al nivel de darse se experimenta más alegría que cuando se busca el placer egoístamente. La única vez que se citan palabras del Evangelio de Nuestro Señor en los Hechos de los Apóstoles dice que se es mas feliz en dar que en recibir. La persona generosa experimenta una felicidad interior desconocida para el egoísta y el orgulloso.
La caridad es amor que recibimos de Dios y damos a Dios. Dios se convierte en el interlocutor de un diálogo diáfano y limpio que sería imposible para el orgulloso ya que no sabe querer y además no sabe dejarse querer. Al crecer la humildad, la mirada es más clara y se advierte más en toda su riqueza la Bondad y la Belleza divinas. Dios se deleita en los humildes y derrama en ellos sus gracias y dones con abundancia bien recibida. El humilde se convierte en la buena tierra que da fruto al recibir la semilla divina.
La falta de humildad se muestra en la susceptibilidad, quiere ser el centro de la atención en las conversaciones, le molesta en extremo que a otra la aprecien más que a ella, se siente desplazada si no la atienden. La falta de humildad hace hablar mucho por el gusto de oírse y que los demás le oigan, siempre tiene algo que decir, que corregir. Todo esto es creerse el centro del universo. La imaginación anda a mil por hora, evitan que su alma crezca.
“Que me conozca; que te conozca. Así jamás perderé de vista mi nada. Solo así podré seguirte como Tú quieres y como yo quiero: con una fe grande, con un amor hondo, sin condición alguna.”
Se cuenta en la vida de San Antonio Abad que Dios le hizo ver el mundo sembrado de los lazos que el demonio tenía preparados para hacer caer a los hombres. El santo, después de esta visión, quedó lleno de espanto, y preguntó: “Señor, ¿Quién podrá escapar de tantos lazos?”. Y oyó una voz que le contestaba: “Antonio, el que sea humilde; pues Dios da a los humildes la gracia necesaria, mientras los soberbios van cayendo en todas las trampas que el demonio les tiende.”.
Nos ayudará a desearla de verdad el tener siempre presente que el pecado capital opuesto, la soberbia, es lo más contrario a la vocación que hemos recibido del Señor, lo que más daño hace a la vida familiar, a la amistad, lo que más se opone a la verdadera felicidad… Es el principal apoyo con que cuenta el demonio en nuestra alma para intentar destruir la obra que el Espíritu Santo trata incesantemente de edificar.
Con todo, la virtud de la humildad no consiste sólo en rechazar los movimientos de la soberbia, del egoísmo y del orgullo. De hecho, ni Jesús ni su Santísima Madre experimentaron movimiento alguno de soberbia y, sin embargo, tuvieron la virtud de la humildad en grado sumo.
La palabra humildad tiene su origen en la latina humus, tierra; humilde, en su etimología, significa inclinado hacia la tierra; la virtud de la humildad consiste en inclinarse delante de Dios y de todo lo que hay de Dios en las criaturas.
En la práctica, nos lleva a reconocer nuestra inferioridad, nuestra pequeñez e indigencia ante Dios. Los santos sienten una alegría muy grande en anonadarse delante de Dios y en reconocer que sólo Él es grande, y que en comparación con la suya, todas las grandezas humanas están vacías y no son sino mentira.
¿Cómo he de llegar a la humildad? Por la gracia de Dios. Solamente la gracia de Dios puede darnos la visión clara de nuestra propia condición y la conciencia de su grandeza que origina la humildad. Por eso hemos de desearla y pedirla incesantemente, convencidos de que con esta virtud amaremos a Dios y seremos capaces de grandes empresas a pesar de nuestras flaquezas…..
Quien lucha por ser humilde no busca ni elogios ni alabanzas porque su vida está en Dios; y si llegan, procura enderezarlos a la gloria de Dios, Autor de todo bien. La humildad no se manifiesta en el desprecio sino en el olvido de sí mismo, reconociendo con alegría que no tenemos nada que no hayamos recibido, y nos lleva a sentirnos hijos pequeños de Dios que encuentran toda la firmeza en la mano fuerte de su Padre.
Aprendemos a ser humildes meditando la Pasión de Nuestro Señor, considerando su grandeza ante tanta humillación, el dejarse hacer “como cordero llevado al matadero”.
Aprendemos a ser humildes visitándolo en la Sagrada Eucaristía, donde espera que sus almas amadísimas vayamos a verle y hablarle.
Aprendemos a ser humildes meditando la Vida de la Virgen María y uniéndonos a ella en oración. La mujer más humilde y por eso también la escogida de Dios, la más grande. La Esclava del Señor, la que no tuvo otro deseo que el de hacer la voluntad Dios.
También acudimos a San José, que empleó su vida en servir a Jesús y a María, llevando a cabo la tarea que Dios le había encomendado.

La Legión de María y su apostolado, tiene su fuente en el espíritu de humildad, para brindar su amor al hermano necesitado de AMOR DIVINO.

Conozco a un ser de luz, grandeza plena, poseedora de la virtud, humildad en todos sus detalles, gracias, es mi vitamina…E

Maricarmen

MACARENA