DÍA DEL AMIGO: EN ELLA, A LA AMISTAD *** MACARENA ***

“DÍA DEL AMIGO: EN ELLA, A LA AMISTAD”


Es sabiduría, ternura, tesón, vive e irradia fe, es cántaro, suelo semilla, fruto cosecha. Es la mano que se extiende sin medir distancias, la palabra justa, es silencio y canto. A veces es lágrima, otras risas, torrente, dónde el beber alimenta al alma. Es abrazo, es tiempo, es rezo, regazo, y cuando es necesario es también suave regaño.



El sol es su aliado, y dejan a su paso calidez que abraza. También es palabra, dueña del don, magia del sentimiento, enlaza letras y cincela perfectas diademas, que luego se convierten en perlas que traviesas ruedan en mejillas alucinadas ante las maravillas de su creación, al leer en puntillas la música de un Universo que eleva.


Es mujer, madre, esposa, amiga hermana del corazón, es temperamento, rectitud, ductilidad, mesura, paciencia, brisa y torbellino. Escatima tiempo, lo valora, lo acompaña, lo disfruta y se apresura para darle alcance y concluir tareas, es su amigo el tiempo, mi tirano amigo. Canta, entona alguna melodía y los ángeles se asoman a compartir su luz, destellos que unen.


Está aquí en cada espacio que me acompaña, en la distancia, que no es tal, es sólo un vuelo que el alma emprende cada alborada. Se parece tanto a ELLA, AMOR Y FE, su emblema.

Interminables etc. etc. etc. Por todo esto, simplemente me siento bendecida por Dios, por el tesoro de su amistad, gracias, querida amiga Emma!



María del Carmen Menéndez García


• 20 de julio de un 2011, en Buenos Aires.


MACARENA
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VIRGEN DEL CARMEN *** UNA VEZ VIVÍ ***

NUESTRA SEÑORA. LA VIRGEN DEL CARMEN

El escapulario es también imagen del vestido de bodas, la gracia divina, que ha de vestir siempre el alma.


El Papa Juan Pablo II, hablando a jóvenes en una parroquia romana dedicada a la Virgen del Carmen, recordaba en confidencia el especial socorro y amparo que recibió de su devoción a la Virgen del Carmen. «Debo deciros les comentaba que en mi edad juvenil, cuando era como vosotros, Ella me ayudó. No podría decir en qué medida, pero creo que en una medida inmensa. Me ayudó a encontrar la gracia propia de mi edad, de mi vocación». Y añadía: la misión de la Virgen, la que se halla prefigurada y «toma inicio en el Monte Carmelo, en Tierra Santa, está ligada a un vestido. Este vestido se llama santo escapulario. Yo debo mucho, en mis años jóvenes, a este, su escapulario carmelitano. Que la madre sea siempre solícita, se preocupe de los vestidos de sus hijos, de que vayan bien vestidos, es algo hermoso». Pero cuando estos vestidos se rompen, «la madre trata de reparar los vestidos de sus hijos». «La Virgen del Carmen, Madre del santo escapulario, nos habla de este cuidado materno, de esta preocupación suya para vestirnos. Vestirnos en sentido espiritual. Vestirnos con la gracia de Dios, y ayudarnos a mantener siempre blanco este vestido». El Papa hacía mención del vestido blanco que llevaban los catecúmenos de los primeros siglos, símbolo de la gracia santificante que recibían con el Bautismo. Y después de exhortar a conservar siempre limpia el alma, concluía: «Sed también vosotros solícitos colaborando con la Madre buena, que se preocupa de vuestros vestidos, y especialmente del vestido de la gracia, que santifica el alma de sus hijos e hijas»
Ese vestido con el que un día nos presentaremos al banquete de bodas.
Bajo el amparo de ELLA, todo es posible…
María del Carmen


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