Juan Pablo Amigo *** UNA VEZ VIVÍ *** MACARENA ***

MACARENA

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TU ROSTRO *** UNAVEZVIVÍ *** MACARENA ***

TU ROSTRO


No quiero verte así, ensangrentado,
ni ver como laceran tu costado,
tu espalda con marcas dolorosas,
la sed, que viles no saciaron,
sed de humano amor
que tu pasión provoca.
Permíteme Señor, que tu imagen
refleje la paz que en ti descansa,
refugio de mis días, por tu entrega.
Mi Dios resucitado, tu rostro
es la Luz que al cielo me encadena.

María del Carmen Menéndez García
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DUC IN ALTUM *** EMMA – MARGARITA *** MACARENA ***

DUC IN ALTUM
Sobre el Evangelio de San Juan, capítulo XXI
Por
Emma-Margarita R. A.-Valdés
A la orilla del mar de Tiberíades,
nuevamente la Luz se manifiesta.
Llega con la alborada,
cuando los suyos zanjan la faena
y a la noche no habían capturado
un solo pez para llenar la mesa.

Jesús resucitado les indica
que ahora lancen la red a la derecha.

Eran siete los bravos pescadores,
signo de plenitud en nueva iglesia,
pescadores de hombres
con Pedro a la cabeza.

Ellos saben que nada pescarían,
tienen gran experiencia,
pero obedecen fieles al Maestro,
están sus almas al Amor abiertas.

La pesca es fabulosa,
las redes están llenas,
a pesar del gran peso no se rompen
y las llevan a tierra.
Todos saben que el éxito
se debe a Jesucristo, a su presencia.
Lo admitido en las redes
es un número místico que muestra
universalidad y plenitud
de personas adeptas.

Jesús reparte un pan
y un pez, que había asado en unas brasas.
Venid, comed – invita-.
Así fue en el Sermón de la Montaña.

A Pedro por tres veces le pregunta:
Simón, ¿me amas?.
Con tristeza responde que le quiere,
sabe el Señor lo mucho que le ama.
Jesús le encarga cuide su rebaño
e incluso dar su vida le demanda.
Es la misión de Pedro,
en alta mar, ser pescador de almas.

Emma-Margarita R. A.-Valdés
«duc in altum». Remar mar adentro significa, según Juan Pablo II,
una invitación «a recordar con gratitud el pasado,
a vivir con pasión el presente y a abrirnos con
confianza al futuro».
Maricarmen
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DULCE SEÑORA *** UNA VEZ VIVÍ *** MACARENA ***

DULCE SEÑORA


Veo en tu mirar un jardín de pureza,
una pena muy honda, grandeza y paz.
Veo en tus manos abiertas rayos de luz,
esperanza plena, celestial emblema.
Cuando lágrimas ruedan, Virgen de Amor,
son perlas engarzadas, pétalos de preciosa esencia,
las tomo en las mías, y brotan ternuras
que te nombran dulce Reina. Dios te Salve María…
de gracias plena, inmortal herencia.
Quisiera ser digna, de tu casta entrega,
seguir por sus Huellas. Santa María…
desgrana el rezo, Madre de Dios, ruega al Amor.
Arrobada en la espera de infinito tiempo,
te llevo, te veo, acaricio la dicha
de llevarte en mí, etérea oración,
                                         ahora y en la hora, de partir


María del Carmen Menéndez García


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LLEGAR *** UNA VEZ VIVI *** MACARENA ***

LLEGAR

Voy a abrazarte, estaré quieta,
seré algo muy tenue que entrelaza,
brazos, alas, viento, olas en tu playa,
playa de marfil pintada por el sol, al alba.
Voy a abrazarte, al despertar de la nada,
cuando los sueños adormecen su esperanza.
Constante, llegaré diáfana dónde tú vayas,
caminaré sobre tus huellas, mi nostalgia.
Seré vacío cántaro, o manantial que rebalsa,
risa con tu risa, lágrima en remanso,
manos con estrellas titilando ausencia,
vagaré en mis horas de párpados sin luz.
Voy a abrazarte…sientes…, el silencio…
Arropa a mi alma en tus brazos, amor…


© María del Carmen Menéndez García


04 abr. 11
















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